risa reliquia

 

Tu casa es una torre de porquerías.
Todo lo que tienes es viejo. Terco.

Eso escuché. Y También:

lo que no se usa atrae pobreza
lo viejo lo roto lo que no sirve
deséchalo, descártalo, ahuyenta

lo que te hace parecer pobre y
deja ya de vivir en esa tumba
de objetos inútiles, obstinados…

Les canté: reliquias que guardan el tiempo, tesoritos de cinco pesos, piedritas
tomadas en el camino, pétalos de flores secas, relojes
anillos de casamientos ajenos
ropa de muertos, abanicos,
costureros  

Persisten las cosas como persiste
la vida, aún con su pena de muerte,
vive y canta empecinada
en la calle, en el circo, en el baile,
en escuelas y hasta en funerales, canta
abriéndose paso en este mundo
de tendencias y actualizaciones
sin memoria, ni luto. Así y todo
canta

canta la vida entre los escombros y la ruina
(es triste y está llena de polvo su canción
pero no puede dejar de cantarla)
canta la vida entre mis cosas viejas y rotas
mis porquerías que atraen pobreza
y emociona su canto porque volvemos
a fumar cigarrillos escondidas en el patio de la escuela
y vuelvo a esperarte para escuchar
la radio después de la facultad
porque todo lo muerto resucita
regresa en la canción
de las cosas, de la vida, de las reliquias
donde vivimos
insistiendo

Insistimos en cantar
Insistiendo con la poesía
somos hartantes. Quiero decir,
somos artistas. Brindemos furiosa
y alegremente porque sabemos
que esto es lo que hay:

Obstinación
Tenacidad
Memoria
tesoritos de cinco pesos, piedritas
que agarraste en algún camino
escarapelas, postales, dibujos, pulseritas

tu risa en el choque de las copas
tu risa en el día viernes
tu risa entre los cuadernos
tu risa, un estruendo contra el silencio
tu risa porfiada 
y combativa, insistiendo 
con la vida.


NO ESTÁ EN MIS MANOS

No sé si he sido clara con lo que me pasa: sencillamente, amo tus manos
en el saludo, en la cuchara, entre las llaves, en toda la extensión de mi piel y hasta en los cordones de las zapatillas, y podría seguir
para ver hasta dónde
tus manos
las que afilan el cuchillo
y juegan con el gato,
tus manos que arrojan piedritas al río
y tiran piedras al represor y
arman un cigarrillo tras otro
esas, tus manos, las que yo amo, las dos
puestas en el volante, como aconsejaba un corredor de autos cuyo nombre no recuerdo ni me interesa recordar, esas son historias de tu boca, no de tus manos,
que acomodan la pava en el fuego
que corren la cortina para sacarnos la ropa
que se duermen en el teléfono
tus manos y la madera
tus manos en el lápiz anotando los centímetros,
construyendo una mesa
tus manos y el martillo
tus manos y las ramas, la leña, tus manos donde caben todos los incendios,
y también tus manos enfundadas
en guantes de goma para limpiar el baño,
y también tus manos de 1986, escribiendo en cursiva la dedicatoria de un libro:
“muchas felicidades, querida mamá. Anoche me saqué un diente”.
tus manos
que tanto me gustan
desnudas y bailando debajo del agua
poniendo el pan de tierra en la maceta
tus manos seguras y llenas de pajaritos
que se quedan como si tus manos fueran nido.
Cierro los ojos y las veo con el cubilete tirando los dados,
teniendo mala y buena suerte, cortando el mazo,
repartiendo cartas y repartiendo vino, tus manos soñando
con volver
a tirarle el palo al perro
que ya se ha ido, y sin embargo, tus manos guardan
la rutina del paseo,
la suavidad del pelo del perro,
tus manos alegres en las castañuelas,
y también en mi boca creando
la fantasía. Por eso mi pasión,
mi brutalidad, mi lengua,
mis canciones, mis sonrisas, estos versos, en fin
todo te lo entrego, todo
está en tus manos. 

SALUDO AL SOL

 

dices hola con cada fibra de tu cuerpo
respiras toda junta
sientes que te unes
dices hola sol y lo miras
el sol no te devuelve el saludo

él es ciego del resto
él sí es uno
vos no

estás hecha del resto

no eres nadie para el sol
pero te contentas igual, sientes calor.