A Ana María López
En la velocidad no todos
perciben su destino de flecha:
el blanco.
Tampoco todos recuerdan
que nos moldeó gemelos
de barro
la tierra. Nos hizo
una madre con la sangre de su madre
y también los padres
todos con su corazón
que late
hasta que deja de latir en sí.
Aquí hay todavía un sol
que a lo pavote sale
y se pone.
Y queda la luna, aunque se va
más vieja en cada vuelta
o más nueva, más lejos se va.
¿Comprenden esa marcha lenta?
esa marcha milimétrica
ese irse obstinada, lunar
como diciendo: ya nada
tengo yo que ver
ni con el sol
ni con la tierra.
en Las fundamentales (2022, El brote editora)
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