A Mariela Laudecina
Que apoye la oreja en
esta tierra seca
hasta escuchar el crujir del mar
que pruebe una gota del fuego
del centro de la tierra, dijeron
Que sueñe nacer de nuevo
salir del dorado huevo del pajarraco negro
que sueñe la cáscara quebrarse
un capullo abriendo sus paredes de seda
que sueñe con la punta de la montaña: nacer y caer
pues tus alas no sirven para tu peso
esto también es el peso
no el mío
el de todos.
En luna nueva dijeron
que comprenda mi última muerte
que teja un bordado sobre mi herida
que recuerde la vida de aquella otra vida
Bueno:
Yo tenía en ese momento un
hocico de cerdo
yo buscaba por todas partes alimento.
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